
Líder del KMT visita China buscando paz. Think tank australiano financiado por fabricantes de armas lo condena como "amenaza". ¿Quién realmente quiere guerra?
Por primera vez en una década, el líder del KMT de Taiwán visita China continental buscando paz basada en el Consenso 1992. China habla de "deshielo" y "cooperación". DPP (pro-independencia) grita "anexión" y "propaganda". Pero lo más revelador: ASPI (Australian Strategic Policy Institute) — think tank financiado por Lockheed Martin, Raytheon, y otros fabricantes de armas — condena que exista "vía no militar abierta" y lo presenta como "interferencia política siniestra". Ironía brutal: quienes venden armas ($40 mil millones a Taiwán) llaman "amenaza" al diálogo de paz. ¿Quién realmente quiere guerra?








