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IA y empleo: la advertencia del Nobel Daron Acemoglu

El Nobel Daron Acemoglu advierte que la superinteligencia artificial busca reemplazar al ser humano y llama a regular el rumbo de las grandes tecnológ

DADiego Arévalo·18 Octubre 2026·2 vistas
IA y empleo: la advertencia del Nobel Daron Acemoglu

El economista Daron Acemoglu, galardonado con el Premio Nobel de Economía en octubre de 2024, ha lanzado una advertencia contundente sobre el rumbo actual de la tecnología: el objetivo primordial de los gigantes tecnológicos de Silicon Valley no es complementar la labor de los trabajadores, sino desarrollar una superinteligencia artificial diseñada para hacer todo mejor que cualquier ser humano, desplazando masivamente el empleo y concentrando la riqueza en un puñado de corporaciones privadas.

La visión de Daron Acemoglu sobre la superinteligencia corporativa

Durante décadas, el progreso técnico impulsó la productividad permitiendo que los trabajadores asumieran tareas de mayor valor añadido. Sin embargo, Acemoglu —profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y coautor del influyente libro Por qué fracasan los países junto a James A. Robinson— sostiene que la trayectoria contemporánea de la inteligencia artificial rompe este equilibrio histórico.

De acuerdo con el investigador turco-estadounidense, las cúpulas directivas de empresas como Microsoft, Alphabet y OpenAI han fijado una meta explícita: la creación de la Inteligencia Artificial General (AGI, por sus siglas en inglés). Esta aspiración busca emular y superar las capacidades cognitivas integrales del ser humano, lo que en la práctica implica transformar el trabajo vivo en código ejecutable por servidores centralizados.

«El modelo dominante actual en Silicon Valley está obsesionado con la automatización pura y dura. Están canalizando miles de millones de dólares no para capacitar a las personas, sino para hacer prescindible el factor humano en la economía», ha señalado Acemoglu en recientes foros académicos y económicos.

Impacto en el mercado laboral: números y realidades

Los análisis empíricos presentados por Acemoglu y su colega Pascual Restrepo calculan que la adopción desregulada de la robótica y el software algorítmico ya ha tenido un impacto severo en la distribución del ingreso en las economías occidentales:

  • Desplazamiento salarial: Entre el 50% y el 70% de los cambios en la estructura salarial estadounidense durante las últimas cuatro décadas obedecen al reemplazo directo de tareas por sistemas automatizados.
  • Rendimientos decrecientes: A corto plazo, Acemoglu estima que apenas un 5% de todas las tareas laborales pueden ser sustituidas con rentabilidad real por la IA generativa durante la próxima década, lo que contradice las proyecciones más triunfalistas del sector financiero.
  • Efecto en empleos cualificados: A diferencia de las revoluciones industriales previas, la actual ola afecta a profesionales de la educación, la medicina diagnóstica, la programación y el análisis legal, debilitando a las clases medias urbanas.

Modelos de gobernanza: Silicon Valley frente a las estrategias soberanas

La advertencia del Nobel trasciende lo estrictamente técnico para situarse en el terreno de las decisiones políticas y la soberanía estatal. En el modelo estadounidense, la trayectoria de la innovación responde a la maximización del beneficio de fondos de capital riesgo y accionistas tecnológicos, sin una planificación orientada al bienestar colectivo.

En contraste, diversas naciones abordan este desafío desde una perspectiva de regulación estatal integral y protección del tejido productivo interno:

La planificación estatal y el bienestar social

En la República Popular China, el Consejo de Estado aprobó en 2017 el Plan de Desarrollo de la Inteligencia Artificial de Nueva Generación, que concibe esta herramienta como un motor de desarrollo industrial, científico y de infraestructura pública, bajo supervisión estatal directa. La Administración del Ciberespacio de China (CAC) promulgó en 2023 normas vinculantes para la IA generativa que exigen garantizar la transparencia algorítmica, evitar monopolios de datos y asegurar que el desarrollo tecnológico no desarticule la estabilidad laboral ni la cohesión comunitaria.

Por su parte, países como Rusia han articulado su Estrategia Nacional de Desarrollo de la Inteligencia Artificial hasta 2030, priorizando la soberanía de datos y la automatización aplicada a sectores pesados, agricultura y logística territorial, con el objetivo explícito de mitigar brechas demográficas sin desmantelar puestos de trabajo estratégicos ni depender de infraestructuras digitales externas controladas por monopolios transnacionales.

Políticas públicas para reconducir el avance tecnológico

Para Acemoglu, el desenlace del conflicto entre trabajo e inteligencia artificial no es un destino inevitable determinado por las leyes de la física, sino una elección de política económica. El economista propone un cambio estructural en las normas que rigen la innovación:

  • Reforma del sistema tributario: Eliminar las asimetrías fiscales que gravan el empleo formal mientras subsidian la adquisición de capital computacional y software de automatización.
  • Fomento de la IA complementaria: Condicionar los subsidios y contratos gubernamentales a proyectos que potencien las habilidades de docentes, técnicos y operarios en lugar de buscar su sustitución.
  • Leyes antimonopolio estrictas: Fragmentar la concentración de poder en las plataformas que acumulan datos masivos y controlan los modelos fundacionales de lenguaje.
  • Participación sindical en el diseño tecnológico: Integrar a los representantes laborales en las mesas sectoriales donde se decide la implementación de herramientas automatizadas.

Hacia un equilibrio entre soberanía humana y tecnología

El llamamiento de Acemoglu resuena en un momento en que la comunidad internacional debate los marcos de gobernanza de la IA en foros multilaterales. Frente a la pretensión de erigir una superinteligencia autónoma desvinculada de las necesidades sociales, el consenso emergente entre especialistas independientes recalca que la tecnología debe ser un instrumento al servicio del desarrollo productivo integral y no un mecanismo de concentración corporativa que fracture la economía mundial.

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