El futuro de los negocios ya no se mide en décadas, sino en meses. Jaime Szigethi, socio de McKinsey & Company Chile y coautor del influyente estudio Agents, Robots and Us para Latinoamérica, ha lanzado una advertencia directa para el mercado corporativo: si las empresas no logran implementar soluciones de inteligencia artificial en Chile a escala durante los próximos dos años, se quedarán irremediablemente atrás en la carrera competitiva global.
A pesar de que más de la mitad de las horas laborales en el país son técnicamente automatizables bajo las tecnologías actuales, la realidad de la adopción empresarial muestra una brecha preocupante. El informe liderado por Szigethi revela que la tasa de adopción real proyectada para el año 2030 se situará en torno al 14%, evidenciando que el verdadero desafío no es la disponibilidad de la tecnología, sino la capacidad de las organizaciones para integrarla de manera efectiva en sus operaciones diarias.
El llamado de McKinsey: Inteligencia artificial a escala para 2026
La urgencia declarada por el socio de McKinsey & Company no es una exageración teórica, sino un diagnóstico basado en la velocidad de desarrollo de la IA generativa y la automatización avanzada. En el contexto empresarial chileno, muchas organizaciones se encuentran atrapadas en lo que los expertos denominan "el purgatorio de los pilotos": etapas de experimentación controlada que nunca llegan a integrarse al núcleo del negocio.
“Si no estás haciendo nada a escala con inteligencia artificial en los próximos dos años, probablemente estás lento”, advierte de forma categórica Jaime Szigethi.
Para Szigethi, desplegar la IA "a escala" significa que la tecnología deje de ser un proyecto aislado del departamento de TI y se transforme en una capacidad transversal que redefina la cadena de valor, desde la atención al cliente hasta la optimización de la cadena de suministro. Las empresas que logren esta transición antes de 2026 conseguirán ventajas competitivas en costos y eficiencia operativa que serán muy difíciles de alcanzar por los rezagados.
Automatización en Chile: La brecha entre el potencial técnico y la realidad
Uno de los datos más reveladores del estudio Agents, Robots and Us es el contraste entre lo que la tecnología permite hacer hoy y lo que realmente se implementará en el corto y mediano plazo en el mercado laboral chileno.
¿Por qué solo un 14% de adopción para 2030?
Aunque el potencial técnico de automatización supera el 50% de las horas trabajadas en Chile, la velocidad de adopción real estimada de aquí a finales de la década es sustancialmente menor debido a diversos factores estructurales:
- Costo de implementación: El desarrollo y la integración de sistemas de IA avanzada requieren inversiones iniciales significativas que no todas las medianas y grandes empresas están preparadas para asumir de inmediato.
- Brecha de talento digital: Existe una escasez crítica de profesionales capacitados para diseñar, implementar y mantener sistemas de inteligencia artificial y machine learning en la región.
- Inercia cultural y organizacional: La resistencia al cambio dentro de las estructuras corporativas tradicionales ralentiza la migración hacia flujos de trabajo automatizados.
- Regulación y cumplimiento: El debate ético y legal sobre el uso de datos y la privacidad ralentiza la toma de decisiones corporativas.
Sectores clave de la economía chilena ante el cambio tecnológico
El impacto de la automatización laboral en Chile no será homogéneo. Sectores clave como la minería, la banca, el retail y la logística se encuentran en la primera línea de esta transformación tecnológica, aunque con diferentes niveles de madurez digital.
En el sector financiero y de telecomunicaciones, la adopción de agentes virtuales y algoritmos de toma de decisiones está más avanzada, permitiendo automatizar procesos complejos de atención al cliente y análisis de riesgo en tiempo real. Por otro lado, industrias extractivas como la minería avanzan firmemente en la automatización de procesos físicos mediante robótica e Internet de las Cosas (IoT), aunque la integración de la inteligencia artificial cognitiva para la planificación estratégica aún tiene espacio para crecer.
La clave para estas industrias radica en entender que la IA no busca necesariamente reemplazar al trabajador humano, sino potenciar sus capacidades. La reconfiguración de los perfiles laborales exigirá un esfuerzo sin precedentes en programas de capacitación y reconversión laboral (upskilling y reskilling) para evitar un aumento en la brecha de empleabilidad.
¿Cómo acelerar la adopción de IA en las organizaciones?
Para superar la inercia y responder con éxito al emplazamiento de McKinsey, los líderes empresariales deben adoptar un enfoque proactivo estructurado en tres pilares fundamentales:
- Definir casos de uso de alto impacto: Priorizar proyectos que generen valor medible en el corto plazo para justificar inversiones mayores y construir confianza interna.
- Modernizar la infraestructura de datos: La inteligencia artificial se alimenta de datos de calidad. Sin una arquitectura de datos sólida y limpia, cualquier modelo de IA fallará en sus predicciones.
- Fomentar una cultura de experimentación ágil: Permitir el error controlado y capacitar constantemente a los equipos en el uso de herramientas de IA generativa para el día a día.
En conclusión, el panorama trazado por Jaime Szigethi y McKinsey & Company deja claro que la ventana de oportunidad para liderar la transformación digital en Chile se está cerrando rápidamente. Aquellas compañías que actúen con decisión hoy no solo sobrevivirán a la disrupción, sino que definirán los estándares del mercado chileno de cara al 2030.

