Diversos oncólogos, investigadores y bioeticistas han hecho un llamamiento urgente para integrar la perspectiva de género y la preservación de la fertilidad dentro de la nueva oncología de precisión. Esta evolución de la práctica clínica busca adaptar los tratamientos contra el cáncer no solo al perfil genómico del tumor, sino también a las particularidades biológicas de las mujeres, sus condicionantes sociales y sus proyectos de vida. Con el respaldo de la inteligencia artificial (IA), los especialistas afirman que es momento de diseñar estrategias terapéuticas verdaderamente personalizadas que consideren cómo el sexo y el género influyen en la eficacia de los fármacos y en la calidad de vida posterior al tratamiento.
Perspectiva de género en la oncología de precisión: un imperativo biológico
Durante décadas, la investigación médica aplicó un modelo androcéntrico en el que los ensayos clínicos contaban con una representación femenina considerablemente inferior. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que el sexo biológico modifica sustancialmente la farmacocinética y la farmacodinámica de las terapias antineoplásicas. Las diferencias hormonales, la distribución de grasa corporal, la expresión de enzimas hepáticas como el citocromo P450 y la respuesta inmunológica diferenciada provocan que hombres y mujeres metabolicen las terapias de forma distinta.
Estudios presentados en los últimos congresos de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) revelan que las mujeres sufren hasta un 34% más de toxicidad grave asociada a la quimioterapia e inmunoterapia en comparación con los varones. Esto se traduce en una mayor incidencia de efectos adversos como neutropenia, náuseas severas y neuropatías periféricas, lo que a menudo obliga a reducir dosis o suspender tratamientos de manera prematura.
«No podemos hablar de medicina personalizada de precisión si seguimos ignorando cómo el sexo biológico y los factores sociales de género condicionan la respuesta tumoral y la tolerancia a las terapias», señala la Dra. Elena Martín, investigadora en oncología traslacional.
Factores sociales y sesgos en el diagnóstico
Más allá de la biología, el género como constructo social incide en la demora del diagnóstico y en la adherencia al tratamiento. Las cargas asociadas al cuidado familiar y la falta de corresponsabilidad conducen con frecuencia a que las mujeres pospongan sus revisiones médicas o minimicen síntomas iniciales. La inclusión de la perspectiva de género en la oncología de precisión exige formar a los equipos de salud para identificar estos sesgos sociodemográficos e integrar la variable de género en los algoritmos predictivos.
Preservación de la fertilidad: parte integral del plan terapéutico
Aproximadamente el 10% de los diagnósticos de cáncer ocurren en personas menores de 45 años. Tratamientos esenciales como la radioterapia pélvica, la cirugía ginecológica y los esquemas de quimioterapia basados en agentes alquilantes presentan un alto riesgo de causar fallo ovárico precoz e infertilidad permanente. Por ello, la preservación de la fertilidad ha dejado de ser una opción secundaria para convertirse en un pilar fundamental de la atención oncológica desde el momento del diagnóstico.
La oncofertilidad combina la oncología con la medicina reproductiva para ofrecer alternativas viables a pacientes jóvenes antes de iniciar cualquier tratamiento gonadotóxico. La vitrificación de oocitos, la criopreservación de tejido ovárico y la transposición ovárica son técnicas consolidadas que garantizan el derecho a la maternidad futura sin comprometer la supervivencia de la paciente.
Principales estrategias en oncofertilidad:
- Vitrificación de oocitos: Proceso de estimulación ovárica rápida y congelación ultrarrápida de óvulos antes de iniciar la quimioterapia. Es el método de elección estandarizado.
- Criopreservación de tejido ovárico: Extracción y congelación de corteza ovárica, idónea para pacientes pediátricas o cuando se requiere iniciar el tratamiento oncológico de forma inmediata sin tiempo para estimulación.
- Protección farmacológica: Uso de análogos de la GnRH durante la quimioterapia para reducir el impacto tóxico en las gónadas.
El papel de la Inteligencia Artificial en la oncología personalizada
La integración de la inteligencia artificial (IA) y el procesamiento de Macrodatos (Big Data) está revolucionando la medicina de precisión al permitir el análisis masivo de datos clínicos, genómicos y epigenéticos. Los algoritmos de machine learning son capaces de procesar variables desagregadas por sexo para predecir con alta precisión qué pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar toxicidad severa o recidiva tumoral.
Además, la IA permite optimizar las ventanas de oportunidad para las intervenciones de preservación de la fertilidad. Mediante modelos predictivos, los especialistas pueden evaluar la reserva ovárica individual y simular el impacto del esquema quimioterapéutico propuesto, facilitando la toma de decisiones compartida entre el médico y la paciente en un plazo máximo de 48 a 72 horas tras el diagnóstico inicial.
Recomendaciones para una nueva oncología inclusiva
Para consolidar este cambio de paradigma en el sistema sanitario hacia el año 2025, los paneles internacionales de expertos proponen un conjunto de medidas estratégicas dirigidas a sociedades médicas, agencias reguladoras e instituciones investigadoras:
- Desagregar obligatoriamente por sexo y género los datos de todos los ensayos clínicos en fases I, II y III.
- Establecer circuitos de derivación urgente e interdisciplinar entre oncología y unidades de reproducción asistida dentro de las primeras 72 horas del diagnóstico.
- Garantizar la financiación pública de las técnicas de preservación de la fertilidad en la cartera de servicios del sistema de salud.
- Incorporar parámetros biológicos específicos de la mujer en los algoritmos de IA utilizados para la toma de decisiones clínicas.
- Capacitar a los profesionales sanitarios en competencias de género y comunicación empática.
Integrar la dimensión de género y la preservación de la fertilidad en la oncología de precisión trasciende la mejora técnica; se trata de una cuestión de equidad e integridad asistencial. Abordar el cáncer sin descuidar las características biológicas del sexo femenino ni los proyectos vitales de las personas permite avanzar hacia una medicina más equitativa, eficaz y verdaderamente humana.

