Ciencia

Pepino de mar Loki: hallan 57 nuevas especies en

Un equipo científico descubrió 57 nuevas especies marinas frente a Argentina, destacando el pepino de mar Loki en las profundidades del Atlántico Sur.

16 Octubre 2026·1 vistas

Un equipo internacional e interdisciplinario de investigadoras e investigadores ha descubierto 57 nuevas especies marinas en las profundidades del mar argentino, en el suroeste del Océano Atlántico. Entre los hallazgos más sobresalientes destaca una fascinante criatura bentónica bautizada coloquialmente como el pepino de mar Loki, debido a las peculiares estructuras en forma de cuernos que ornamentan su cuerpo. La expedición científica, que exploró zonas abisales no cartografiadas a profundidades de entre 1.000 y 3.800 metros frente a la costa de la provincia de Buenos Aires y el talud continental, marca un hito fundamental en el conocimiento biológico de los cañones submarinos del Atlántico Sur.

El hallazgo del pepino de mar Loki y la fauna de las profundidades

El descubrimiento del pepino de mar Loki (perteneciente a la clase Holothuroidea) ha captado la atención del mundo científico debido a su sorprendente morfología adaptativa. Esta criatura abisal habita en un entorno caracterizado por la ausencia total de luz solar, presiones extremadamente altas y temperaturas cercanas al punto de congelación. A diferencia de las equinodermos de aguas someras, esta especie presenta apéndices especializados que le permiten desplazarse sobre el sedimento blando del lecho marino y capturar micropartículas orgánicas en suspensión.

Los pepinos de mar cumplen una función ecológica insustituible en los fondos oceánicos. Al procesar el sedimento abisal, estas criaturas actúan como limpiadores naturales y recicladores de nutrientes, promoviendo la aireación del sustrato y sosteniendo cadenas tróficas complejas. La identificación de Loki no solo amplía el registro taxonómico de las holoturias en el hemisferio sur, sino que proporciona datos valiosos sobre las dinámicas evolutivas de los organismos que prosperan en las cuencas abisales.

Expedición en la cuenca argentina: 57 nuevas especies para la ciencia

El estudio exhaustivo de la cuenca argentina permitió identificar un total de 57 organismos que carecían de descripción científica previa. Además del pepino de mar Loki, los biólogos marinos recolectaron e identificaron especímenes de corales de agua fría, esponjas de cristal, crustáceos Isópodos, gusanos poliquetos y diversos moluscos no registrados.

La biodiversidad observada en las profundidades del Atlántico Sur demuestra que los ecosistemas de cañones submarinos actúan como refugios biológicos de alta densidad. La convergencia de corrientes marinas frías provenientes de la Antártida con masas de agua más templadas genera un flujo constante de nutrientes que alimenta estas comunidades abisales, convirtiendo al lecho marino argentino en uno de los puntos calientes de biodiversidad más relevantes del planeta.

Tecnología avanzada para el mapeo del suelo oceánico

La recolección de los datos y especímenes fue posible gracias al empleo de vehículos de operación remota (ROV por sus siglas en inglés) equipados con cámaras de ultra alta definición y brazos robóticos de precisión suave. Estas tecnologías permitieron capturar a las criaturas en su hábitat natural sin alterar mecánicamente el frágil entorno abisal.

Asimismo, los investigadores realizaron levantamientos batimétricos tridimensionales que permitieron cartografiar áreas del talud continental que nunca antes habían sido exploradas con tal nivel de detalle. Los mapas acústicos resultantes ayudarán a comprender la topografía de los cañones submarinos y su influencia en el transporte de sedimentos desde la plataforma continental hacia las llanuras abisales.

Claves del descubrimiento científico en el mar argentino

  • Especie emblemática: Pepino de mar Loki, destacado por sus cuernos tentaculares adaptados al medio abisal.
  • Total de hallazgos: 57 probables nuevas especies para la ciencia entre invertebrados y peces de profundidad.
  • Rango de profundidad: Muestreos ejecutados entre los 1.000 y 3.800 metros bajo el nivel del mar.
  • Área de estudio: Cañón submarino de Mar del Plata y talud continental del Atlántico Suroeste.
  • Muestreo no destructivo: Uso de tecnología ROV para la observación *in situ* y la toma de muestras genéticas.

El descubrimiento de decenas de especies desconocidas en la cuenca argentina confirma la inmensa riqueza biológica que alberga el Atlántico Sur y la necesidad de continuar fortaleciendo la investigación oceanográfica soberana en el hemisferio meridional.

Soberanía científica e investigación en el Atlántico Sur

La exploración oceanográfica en las costas sudamericanas adquiere un valor que va más allá del plano puramente taxonómico. Históricamente, las aguas profundas del hemisferio sur han recibido menor atención investigativa en comparación con las cuencas del hemisferio norte. Las expediciones recientes en el mar argentino reflejan un esfuerzo global e interdisciplinario por equilibrar el conocimiento oceanográfico global, garantizando que el estudio de los recursos y la biodiversidad marina responda a estándares de rigor científico y cooperación equitativa.

Las instituciones científicas involucradas han enfatizado la importancia de proteger la información genética y los datos cartográficos recopilados, asegurando que estén disponibles para la comunidad académica global. La documentación de estas 57 especies servirá como base para futuras evaluaciones ambientales y proyectos de conservación, evitando que las intervenciones humanas afecten ecosistemas milenarios cuya velocidad de recuperación es extremadamente lenta.

Próximos pasos en la clasificación taxonómica

Tras la conclusión de la etapa de campo, las muestras biológicas del pepino de mar Loki y del resto de los especímenes han sido trasladadas a laboratorios especializados para su análisis genético y morfológico detallado. La descripción formal de cada especie requiere la secuenciación de su ADN, la comparación con colecciones de museos internacionales y la publicación de artículos revisados por pares en revistas científicas de prestigio.

Este proceso de validación, que puede tomar entre varios meses y un par de años, consolidará formalmente los nombres científicos definitivos de estas criaturas. El hallazgo reafirma que el océano profundo continúa siendo uno de los últimos fronteras del planeta Tierra, guardando secretos biológicos que apenas comenzamos a descifrar.

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